Perder a un ser querido, enfrentar una ruptura amorosa dolorosa o atravesar un cambio vital drástico (como la pérdida de un empleo o una enfermedad) nos sumerge en uno de los procesos psicológicos más duros: el duelo. Existe un mito social muy extendido que dice que «el tiempo lo cura todo». Como profesional, debo ser sincero: el tiempo por sí solo no cura; lo que cura es lo que haces con ese tiempo.
El duelo no es una línea recta. Es una montaña rusa emocional donde la tristeza, la negación, la culpa, la rabia y el vacío se entrelazan. A menudo, el entorno, con la mejor de las intenciones, presiona a la persona en duelo para que «sea fuerte» o «pase página» rápidamente. Esto solo provoca que el dolor se reprima, lo que a la larga puede derivar en un duelo patológico o en problemas severos de autoestima y depresión.
A través del acompañamiento psicológico, mi objetivo no es borrar tu dolor —eso es imposible y antinatural—, sino ayudarte a transitarlo. En mi consulta en Las Palmas, te ofrezco un espacio donde está permitido derrumbarse, llorar y sentir rabia sin que nadie te juzgue ni te presione con el reloj.
Trabajaremos juntos para que puedas integrar esa pérdida en tu vida, reconstruyendo tu día a día poco a poco. Aprenderás a gestionar ese torrente de emociones y a encontrar un nuevo significado, honrando tu proceso a tu propio ritmo.
Pedir ayuda cuando sientes que el mundo se desmorona no te hace débil. Te hace humano y valiente. Si sientes que el peso de la pérdida no te deja avanzar, recuerda que no tienes que cargar con todo esto tú solo. Estoy aquí para acompañarte en el camino hacia la aceptación y la sanación.